Adolescencia: lejos del consumo, más cerca de la vida sana.

 

La adolescencia es clave en el desarrollo de una persona, por ello el uso de sustancias y el desarrollo de trastornos por consumo de sustancias son tan riesgosas en esta edad. La idea de una vida sana es la que debiera primar.

 

 

¿Pero, que ocurre a esta edad?

 

Los sistemas cerebrales que gobiernan la emoción y la búsqueda de recompensas están completamente desarrollados para esta época, pero los circuitos que gobiernan el juicio y la autoinhibición siguen madurando.

 

El cerebro continúa desarrollándose hasta la adultez temprana. Las regiones cerebrales maduras en cada etapa de desarrollo están indicadas en azul. La corteza prefrontal (círculos rojos), que gobierna el juicio y el autocontrol, es la última parte del cerebro en madurar. Fuente: PNAS 101: 8174-8179, 2004.

MADURACION CEREBRO ADOLESCENTE

El cerebro continúa desarrollándose hasta la adultez temprana. Las regiones cerebrales maduras en cada etapa de desarrollo están indicadas en azul. La corteza prefrontal (círculos rojos), que gobierna el juicio y el autocontrol, es la última parte del cerebro en madurar.
Fuente: PNAS 101: 8174-8179, 2004.

 

 

 

Esta es la principal causa de que los adolescentes actúen impulsivamente, busquen nuevas sensaciones y sean fácilmente influenciados por sus compañeros, llevándolos a tomar riesgos en su forma de actuar, ello incluye probar drogas. 

 

Además, debido a que los circuitos neuronales críticos todavía se están formando activamente, los cerebros de los adolescentes son particularmente susceptibles de ser modificados por estas sustancias de manera duradera, haciendo que el desarrollo de un trastorno por uso de sustancias sea mucho más probable.

 

 

La adicción no es el único peligro.

 

 

El abuso de drogas, cualquiera sea ésta, durante la Adolescencia puede interferir con el cumplimiento de hitos sociales y de desarrollo que son cruciales en esta etapa, dificultando la integración de su Identidad, y comprometiendo seriamente el desarrollo cognitivo del joven.

 

Por ejemplo, el consumo excesivo de marihuana en la adolescencia puede causar la pérdida de varios puntos de coeficiente de inteligencia que no se recuperan, incluso si los usuarios abandonan más tarde en la edad adulta.

 

Desafortunadamente, la popularidad de esa droga entre los adolescentes está creciendo, posiblemente debido en parte a los defensores de la legalización que promocionan la marihuana como una droga “segura” y a la baja en la percepción de riesgo que se ha percibido en los estudios poblacionales recientes (SENDA).

 

Por otra parte la mayoría de los jóvenes no aprecia los graves riesgos de seguridad que plantea el abuso de sustancias como lo son los opiáceos y estimulantes recetados o cannabinoides sintéticos que se han hecho recientemente muy populares (tal es el caso del”Spice” Muerte GRIS- PINK-entre otros).

 

Incluso los científicos aún no saben mucho sobre cómo el abuso de estos fármacos puede afectar el cerebro en desarrollo .

 

Estas incógnitas solo aumentan la urgencia de identificar e intervenir en el uso de sustancias tan pronto como sea posible.

 

Desafortunadamente, esta urgencia se combina con la dificultad de llegar a los adolescentes que necesitan ayuda y la confusión que ha generado la cercana legalización de sustancias como la marihuana en la discusión sobre el real impacto que genera el consumo de drogas a esta edad.

 

Lamentablemente muchos de los chicos que necesitan ayuda no la reciben.

 

 

La mayoría de los adolescentes con problemas de drogas no quieren recibir ayuda o piensan que no la necesitan.

 

Lo complejo es que sus padres a menudo se vuelven ciegos y no quieren ver aquellas evidencias de que sus hijos adolescentes pueden estar consumiendo drogas, o lo que es peor aseguran que el consumo de drogas es una parte normal del crecimiento. 

 

Históricamente, el enfoque más apropiado con los adolescentes ha tendido a alejarlos del consumo antes de que surjan problemas.

 

Pero la realidad hoy en día dice que se necesitan diferentes intervenciones, en diferentes instancias a lo largo del espectro de uso de sustancias para intervenir en el consumo en adolescentes. Algunos requerirán tratamiento, no solo prevención.

 

La mejor manera de abordar esta temática en el entorno familiar tiene que ver con aumentar los FACTORES DE PREVENCION.

Privilegiar la vida sana ya sea en deportes o actividades organizadas y permanentes, dedicarles tiempo y compartirlo a diario con los hijos y desplazar el inicio de consumo por sobre los 20 años son medidas que podemos ir implementando y que aumentaran los factores de PREVENCION en nuestros hijos.

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